viernes, 12 de agosto de 2011

Circuitos cortos

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Buen periodismo de investigación en el HERALDO sobre un tema que realmente nos metemos entre pecho y espalda, el de un filete de cerdo desde el pienso que comió hasta su venta en la carnicería del barrio, siguiendo la llamada trazabilidad. Y no será mi menda quien la critique desde luego, a pesar del aumento de precios que supone (más de lo que algunos se creen), pero hay que matizar. Un alimento ha podido llevar muy bien todo el papeleo, porque papeleo es la tal trazabilidad al fin y a la postre, y ser una castaña pilonga en cuanto a su calidad, y, como se acaba de ver en Francia con las hamburguesas, puede además llegar a conllevar problemas sanitarios serios. ¿Hay otra forma de seguir la calidad y la seguridad de los alimentos?, pues si, haberla hayla, es el llamado canal corto, por ejemplo en aquellos casos en los que el propio hortelano te vende directamente a ti los tomates que él mismo produjo: Manolo, ¡que tus tomates salieron mal!

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